jueves, 7 de julio de 2011

Katzenbach.

No sé si fue mi mamá, mi papá, o algunos de los monstruos que tengo por hermanos, pero el caso es que hace 3 o 4 semanas me desperté a eso de las 10 am, y era uno de esos domingos de no hacer nada más que comer y pestañear, y me encontré con este libro justo al lado de mi, muy bien envuelto y con un cartelito que decía “para Daniela”. Me molesta decirlo pero suelo leer libros generalmente dependiendo de quién los escriba, puedo ser muy selectiva en ese aspecto, así que cuando leí "Katzenbach" (para el momento nunca había escuchado de él) lo primero que se me ocurrió fue que iba a ser otro de esos aburridos thrillers estadounidenses que dejas a la mitad porque nada te causa más fastidio que leer otras dos páginas de esa tortuosa lectura, pero nada me sorprendió más que cuando vi que se titulaba La Sombra, y tenía un dibujo sangriento, digamos. Así que me propuse leerlo. 


Puedo decir, hoy, que Katzenbach es, sin duda alguna, mi escritor-guionista preferido. Mi parte favorita de sus libros es que siempre te mantiene a la expectativa y en tensión a lo largo de todos los capitulos (así debería ser con todos los libros. ¿No es así como funciona esto?Pero no fue hasta esta mañana que me di cuenta de algo...


Me encontraba en cierto café, un poco distante, distraída. El ambiente del lugar no era específicamente lo que yo llamaría silencioso, pero de alguna manera escuché la puerta y cuando volteé noté a este señor bastante parecido, por no decir igual, al de uno de los libros de este autor. Creo que estuve 5 o 6 minutos montando toda una película en mi mente de lo que podría pasar. Lo imaginé como un asesino en serie, pero luego recordé que los asesinos en serie sencillamente no entran a cafés a pasar el rato, así a la intemperie. Así que lo imagine como un secuestrador cualquiera, o a un antiguo perseguidor de la Gestapo, pero el hombre parecía bastante despreocupado, y al ver que no tenía indicios de estar en la búsqueda de alguien automáticamente borré la imagen de mi cabeza. En ese momento cuando el hombre se da cuenta de que lo observo, me clava sus ojos negros, y debo admitir que sentí miedo. Tuve que desviar la mirada.


"Daniela, ¿DANIELA?..." Mi mamá tuvo que despertarme de este sueño perturbante en el que me hallaba. ¿Como era posible que un simple libro se me metiera de esta forma en la cabeza? Y no fue si no hasta ese momento que descubrí que leer a Katzenbach me pone paranoica. 

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